NECESITA UNOS PADRES, ENTRENADOR YA TIENE
Cada vez más a menudo, me sorprendo contando historias, debe
ser la edad.
En una ocasión, estando en la Copa del Mundo en Berlín con el
equipo nacional. Se acercó a visitarnos un antiguo nadador que estaba
trabajando en Suiza. Vino a vernos acompañado por su jefe y tras las
protocolarias presentaciones el Jefe me dijo: ” Si tienes más tipos como este,
avísame. Es un trabajador excepcional; no tiene problema con empezar su jornada
muy temprano, no se extraña de tener que trabajar un día de fiesta y no se
estresa por tener que repetir un informe”. No me dio tiempo a contestar, el ex-nadador
saltó: “Claro, es lo que he hecho toda mi vida”.
Este es el beneficio mayor que van a obtener los nadadores de
sus años de práctica deportiva. Una actividad en la que se puede experimentar
alegrías y desengaños, éxitos, fracasos, días de trabajo duro, justicias e
injusticias, competitividad, compañerismo,etc. La vida misma, ¿no?.
Los padres juegan un papel importante en esta formación, pero
tan fundamental es, que se mueve en una delgada linea de equilibrio, donde lo
beneficioso y lo perjudicial se diferencian por un estrecho margen. Tan malo es
un padre “pasota” como uno “forofo”.
¿Donde está el punto intermedio? Creo que en el título de
este escrito. Los nadadores necesitan padres, entrenador ya tienen. No es
fácil, lo sé. He estado en todos los lados del triángulo. He sido nadador, soy
padre, soy entrenador y he sido padre de un nadador. Los entrenadores no
podemos evitar un importante sentimiento de culpa cuando un nadador no consigue
los objetivos propuestos, aún a sabiendas de que no haya cumplido con su
preparación. Pero el fracaso, cuando le ocurre a un hijo, lo que produce es
dolor, dolor físico. Y casi inmediatamente, te surge la necesidad de encontrar
un culpable, habitualmente; el entrenador o en el peor de los casos el nadador.
Casi siempre no hay “culpables”, las cosas a veces salen bien y otras no.
Padres Apuntadores.
Mariela, mi mujer no procede, por suerte, del mundo de la
natación. Eso me ayuda mucho porque al llegar a casa puedo desconectar, solo
hablamos de natación si me hace falta. Tiene una mente rápida y muy analítica
y, no sé como lo hace, pero siempre encuentra la pregunta que no puedo
responder. Pues bien, ella es la que bautizó a los Padres Apuntadores.
Una de las primeras veces que vio una competición de
natación, se quedo muy sorprendida con los padres. Imaginaos la situación;
bolígrafo en una mano, cronometro del Decathlon en la otra y series del
campeonato en las rodillas. ¿Que hacen? me preguntó, apuntar contesté. ¿Y qué
apuntan?, todo dije. ¿Y porqué? ¿no lo hace ya su entrenador?. A eso, ya no
supe qué responder. Ah! dijo, son Padres Apuntadores.
Desde ese día, cuando le hablo de un nadador, me suele
interrumpir para preguntar: ¿Sus padres son Apuntadores?. Sospecho que si digo
que sí, deja de escucharme. Es muy lista.
Esa suerte que tengo yo de poder llegar a casa y desconectar
es la que debieran de tener los nadadores. La familia debe ser un punto de
apoyo, una zona de refugio, un remanso de calma. La presión, la exigencia, los
datos, deben quedarse en la piscina.
¿alguien se imagina cenando a diario con su jefe hablando de
informes, estadísticas, cuenta de resultados, reuniones,etc.? ¿Es muy diferente
eso a rankings, clasificaciones, parciales, frecuencias, rivales, mínimas?.
...
Después de leer esto, os pregunto: ¿Qué opináis sobre este tema?
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